Este fragmento de la película de Steven Spielberg ha sido musicalizado considerando técnicas como el leitmotiv, técnica de variaciones y melodías fácilmente reconocibles y cantábiles. Compuesta para quinteto de violín, violonchelo, flauta, clarinete y piano, la música fue grabada en la Casa de Cantabria en Madrid por los integrantes de la Orquesta Filarmonía de Madrid, bajo la dirección de Rafael Albiñana.